Puertas y maletas


Y se marchó. Pero no como cuando sabes que te vas y lo preparas todo a conciencia. No como cuando cierras esa maleta ya sea con ilusión o resignación, con o sin ganas de marchar. Eso daba igual. Porque fue inesperado, incluso para ella misma. No tuvo tiempo a pensar si hacía bien o mal, si colocaba primero los pantalones o las camisetas en la maleta, si lo hacía con alegría o con tristeza. Tan solo colocaba ropa, buscando una coherencia inexistente en ello.

Deslizó la cremallera, cogió la maleta del asa y salió. 


Nothin’ is as it has been, and I miss your face like hell….

Como el ultimo día de trabajo en una oficina que sabes que no vas a volver a estar ahí, ni ver a tus compañeros. Pero esta vez no había nadie de quien despedirse.  Sabía que no estaba dejando atrás solo una habitación, sino una vida, una vida para dos. Pero estaba decidida, no  lo hacia por ella , sino por él.

Por eso, puertas y maletas. O lo que es lo mismo, rivers and roads.