Tres Seis Cinco


Hey, no hace falta que me pidas tiempo, que el amor, mi vida, no entiende de tiempo ni caída.
Porque vale mucho más la ilusión con que te levantas, ese bolígrafo que agarras,  el desayuno preparado, y tomarlo a tu lado.

Me preguntas si te puedes volver a ir, a preparar lo que después me hará sonreír, y a mí, con tu locura de comisura,  como quieres que me invada la duda, si  yo, como decía Neruda, «quiero hacer contigo lo que la primavera hace a los cerezos».


the first day that I met you..

Que nos gusta la velocidad y las noches de desenfreno, pero también los días con empeño, y despacito, que ésto que te regalo, va con mucho cariño y esmero.

Ahora bajarás, sonríendo, pidiendo disculpas,  como cuando en la escuela te regañaba el maestro,
o cuando se te cae algo que no es tuyo, pero ésto,  el tresseiscinco, no es mío ni tuyo,  sino nuestro.

Así que tranquila, toma tu tiempo y termina, sin prisa, que yo mientras, me emborracharé a tila.

El caso, o el asunto, es que va a ser nuestro primer mismo día juntos.

Nuestro primer tres seis cinco, me ha hecho entender que las flores no caen del cielo, ni la lluvia de lado, aunque a mí y a ese gecko nos pareciera lo contrario, así que venga coge ropa del armario, que nos vamos a comprar.

Tú, el detalle que te falta, y yo, un calendario, de esos que empiezan el tres de agosto, para llenarlo a diario, con tanto amor y fotos, que no exista pared para colgarlo.

Winter.


Está pasando. No te has dado ni cuenta ni has percibido una sola señal. He de recordar(me) que ya llevas más de un mes. De invierno. Donde todo se vuelve tenue y frío. Y (casi) siempre te acaba atrapando, al asumir que no quieres dejarlo solo.  Que quieres acompañarlo un año más, y dejar la resiliencia para ocasiones menos álgidas.

Hay momentos (inviernos) que marcan. Que durante su transcurso sabes que permanecerán en tu retina por mucho tiempo que pase. Instantes que presientes que recordarás toda la vida, porque tu mismo, te encargarás de buscarlos en tu mente en cualquier momento para que no desaparezcan.

And I remember the truth,  A warm December with you

Mientras sueñas, todo es posible. De ahí la falsa creencia de pensar que nada podrá superar un sueño. Quizá porque sean intangibles.  Cuántas veces os han dicho: «Ni en sueños!»  Pensamos que los sueños son lo mas, que nunca se cumplen, pero ¿que haces cuando despiertas  y te encuentras viviéndolos? Yo, solo tengo que abrir los ojos cada mañana.

Lo que el corazón anhela la mente se lo muestra. Y éste invierno no quiero frío. Quiero ver los ver(des) otra vez. Los suyos.

Noviembre.


Hasta hace poco pensaba que solo se podían amar cosas tangibles, esas que puedes tocar y sentir, incluso oler, tipo algún perfume de Adolfo Dominguez. Pero he aprendido que también se puede amar un mes. Y yo, como casi todos, crecí con la errónea idea que los mejores son los de verano.
Esos tres meses, que de pequeño, esperas ansioso durante los otros nueve, como si fueran a desaparecer del calendario al año siguiente.

Ahora, sin embargo, me han enseñado que Noviembre no es siempre triste. Que para qué necesitas el sol si tú lo que prefieres es un buen abrigo y una estufa. Y no hablo de una cualquiera, sino una de esas, que calientan tanto que lo único que deseas es permanecer toda la noche pegado a ella. Que sí, que a todos nos gusta el verano, pero que en Noviembre tampoco hace frío si te coge de la mano, como hizo el primer día.

But I don’t have to be, so please go back to sleep

Últimamente me gusta jugar a las sinceridades.

Hace tiempo tocaba la guitarra. Un día se rompió de tal manera, que no me interesó arreglarla. Quizás el problema era que no lograba ni un do-re-mi seguido.
Y cuando encontraba una posible canción para tocar, me daba cuenta al instante que sus acordes no acompañaban mi melodía, que no me apetecía ni probar con la primera estrofa, no fuera a ser que me saliera la vena escondida de Kurt Cobain y sonara forzadamente bien.

Sin esperarlo, una paloma se paró cerca de mí y se puso a cantar. Me encontró con la sonrisa en la mochila y aunque al principio jugaba a intentar saber como era, en realidad quería conocerla.

Poco a poco me hizo comprender que no es obligatorio poner sentido a la vida, y muchos menos un nombre y apellidos.

Y sí, yo también me quedo sin palabras al verla pasar, pero también me sé lo de su cara de asco, y la que pone cuando se deja ser ella, y aquello de que le gusta relucir hasta en el metro, aunque también lo haga recién levantada pero no lo reconozca.

Que ya sé que es la chica con la que desearíais pasar el resto de vuestra vida, la chica diez, o cien como a ella le gusta ser, aunque le falten un par de veranos, conmigo.

Que hasta las palabras de pueblo, esas sin sentido ninguno, suenan bien si salen de sus labios. Que sé de sobra que su color preferido era el rosa,  pero lo volví a preguntar , sólo para decirle que el mío era el verTe y leer su risa de nuevo.

Que me incomoda el orgullo afirmar que la he podido echar de menos y lo niego aún cuando lo único que quiero es que esté a mi izquierda, aunque sea de derechas, de cama digo, haciendo ese truco para crujir sus muñecas y me susurre que me da mil vueltas sobre Granada.

Que ya no importa quien fui o que hicimos, ahora a veces soy cabra, y me gusta. E incluso tengo ganas de volver a tocar la guitarra de nuevo.

Escondite.


Quererse de lejos, no de distancia. sino de sentimiento. Cuando la duda abarca y estremece, empieza el escondite. Venga, cuenta 50 y date la vuelta. Los segundos fueron días y pudo correr lejos. Ahora lo quiero encontrar pero no lo veo. Envíame una pista, aunque sea sin querer. Las horas pasan, y sí, encontré otros corazones, pero no el tuyo. Apuesto a que quieres ser el último. Salvar a todos tus compañeros y darme una patada en el culo. Hazme una señal , pero disimula. Sabes que sólo juego por encontrarte. Levanta la vista a ver si vengo. Frío, frío. No te muevas. Afino puntería. Déjame intuirte. Dime que esperas sonriendo a que te encuentre. I don’t remember you looking any better, but then again, I don’t remember you Cada tarde soñaba con verte, ahí, esperando, escondida para verme, con la misma impaciencia e ilusión con el que se abre un regalo. Con los ojos como platos para ver si algo había cambiado. Pero respira tranquila, ya me cansé de jugar, ya cada tarde, al volver del trabajo, simplemente no giro la cabeza para ver si mi cerebro se confunde y dibuja tu silueta entre la multitud. Ya me di cuenta que tú no jugabas, o más bien, que te dejaste encontrar por otro.

Puertas y maletas


Y se marchó. Pero no como cuando sabes que te vas y lo preparas todo a conciencia. No como cuando cierras esa maleta ya sea con ilusión o resignación, con o sin ganas de marchar. Eso daba igual. Porque fue inesperado, incluso para ella misma. No tuvo tiempo a pensar si hacía bien o mal, si colocaba primero los pantalones o las camisetas en la maleta, si lo hacía con alegría o con tristeza. Tan solo colocaba ropa, buscando una coherencia inexistente en ello.

Deslizó la cremallera, cogió la maleta del asa y salió. 


Nothin’ is as it has been, and I miss your face like hell….

Como el ultimo día de trabajo en una oficina que sabes que no vas a volver a estar ahí, ni ver a tus compañeros. Pero esta vez no había nadie de quien despedirse.  Sabía que no estaba dejando atrás solo una habitación, sino una vida, una vida para dos. Pero estaba decidida, no  lo hacia por ella , sino por él.

Por eso, puertas y maletas. O lo que es lo mismo, rivers and roads.

Septiembre. Nuevo curso


Se acaba Septiembre. Y parece que no quieres matricularte de nuevo en mí. Te has cansado de esas asignaturas que al principio te enamoraron,  y que tras muchos exámenes e infinitas noches sin dormir, terminaste por odiar. Porque nunca te gustó repasar día a día, eras mas de dejarlo todo para el final. Y así fue, se juntaron tantas páginas que hubo que saltarse algunos capítulos, centrarse en lo  asequible, en lo mundano, en aquello que te puedes atrever hacer incluso sin  ganas. Y sí,  se salió del paso,  pero con materias arrastradas de años anteriores, de esas que de tanto haberlas estudiado ,  crees que tan solo repasando aprobarás.

Ahora, que ya no veo tu nombre en las listas,  creo que ni tuviste intención de aprobarlas.  Te cansaste del mismo dictado,  ese de…como tú dices…»darlo todo» , y no recibir lo mismo.  Y ahora te confieso, que sí, que yo también confiaba  que la propia inercia nos haría aprobar, aunque fuese con un cinco raspado,  un año mas.

La inercia quiso,  pero tú no.  Y quien repite curso soy yo.


And no rear view could picture, what we leave behind…

Ahora, me obsesiono mirando la lista de gente inscrita. Intentando confiar en encontrar a otra como tú y entonces,  esperar con angustia a que súbitamente nazcan esas ganas de compartir una tarde de estudio, y juntos, resolver las dudas del nuevo curso.

Mis pensamuertos.


A veces tan solo tienes que dejarte ir. Dejar que ese pensamiento consiga hacerse hueco entre la masa gris y bajar del cerebro. Cuando pase de ahí, podrá ir cayendo poco a poco, lentamente, en contra de si mismo, para abajo.

Cuando el pensamiento  ha pasado el cerebro,  ya ha hecho lo  mas difícil,  ha conseguido olvidar el soporte que lo retenía ahí arriba, en la parte donde mas duele.

Una vez librada de esa artimaña, descenderá automáticamente con el paso de los días hasta la punta de los pies.  A algunos pensamientos les cuesta mas que a otros. Hay algunos que en varios días ya no se acuerdan de nada, no saben ni que están haciendo ahí, y deciden irse para siempre.

Otros tardan semanas, meses, incluso años, puesto que siguen aferrados a ideas inconclusas. Hasta que un día, ya no se levantan con la misma sensación de siempre.


I changed my mind, I changed my mind, now I’m feeling different…

Algo les ha hecho cambiar, y empiezan a dudar de si mismos. Es ahí cuando al poco, se vuelven locos, y deciden tirarse al vacío desde el cerebro. Se dan cuenta que ya han estado suficiente tiempo dando vueltas sobre la cabeza, y no quieren sufrir mas.

No quieren que haya una segunda oportunidad mientras bajan hasta los pies.

Pero tampoco saben , que en lo que tarda un pensamiento desde el cerebro hasta la punta de los pies, cualquier cosa puede pasar.

Tapajuntas


En muchas ocasiones la gente se empeña en excusar lo que sucede tras su piel, como si agentes externos traspasaran esa pared, y guiaran sus actos uno a uno o incluso  a la vez.

Como la sonrisa esbozada por compromiso, de repente y sin querer, miras atrás y piensas que ha pasado.

Uno mismo dirige y actúa. Pero tú,  excusas a tus propios quehaceres. Como si no hubiesen sido libres, y alguien o algo los hubiera arrojado al acto sin quitarse la venda de los ojos.

Crees e imaginas que estas bien,lo sientes, lo estas notando. Pero nada cambia. Al igual que sonríes cuando estas llegando a casa después de un duro día de trabajo y entras en tu habitación. La que crees preciosa habitación. Pero en un instante, ese aire frío que la ventana no puede bloquear, te hace recordar que no todo está bien. Que a las maravillas, hay detalles que las estropean.


But it was not your fault but mine, and it was your heart on the line .. I really fucked it up this time…

Tras unos días, te das cuenta que necesitas parar ese aire frío que traspasa la ventana como sea.  Compras un tapajuntas.

Tras cerciorarte de que ya no entra aire frío, sonríes, sin asimilar que de nuevo, era una sonrisa por compromiso.

Que nuestra vida y nuestros actos nos pertenecen. Al igual que sus futuras consecuencias.