Miradas


No hay recipiente que valga para guardar lo que esconde una mirada. ¿Donde almaceno las ganas de cambiar ese cruce de pupilas por una vida juntos? No hay mejor sensación que cruzarte inesperadamente con la chica que te gusta, descubrir como el corazón de verdad se dedica a bombear sangre, mirarla tímidamente y ver como ella hace lo mismo y además te sonríe como ella solo sabe.

I’ll taste the devil’s tears…drink from his soul, but I’ll never give up you

Normalmente aspiro al máximo, busco el cielo y me vale un salto pequeño para coger estrellas, pero hoy, me conformo con su sonrisa. Que solo cruzo los dedos para que mis párpados no se cierren del deslumbramiento de verla pasar. Porque estrellas hay muchas, pero ninguna brilla tanto como sus pupilas en mis retinas.

Mirándolo más cerca


¿Porqué aun llave en mano, eres incapaz de abrir esa puerta?
Date cuenta que lo que hay dentro no te está esperando, que aunque hayas luchado por conseguir esa llave, simplemente han cambiado la cerradura y ya no puedes entrar.
Que sí, estuviste allí, dentro de esa casa, pero ahora estas aquí y no volverás a entrar nunca mas.

Aunque quizás, te vendrá mucho mejor pensar, que no, que aun con llave en la mano, eres tú el que decide no volver a cruzar esa puerta.
Que ya no te gusta la decoración de la casa, que odias los muebles desgastados y la combinación de púrpura y blanco.
Que no soportas el olor a esa colonia que un día hiciste tuya. Que a tí lo que te gusta es dejar la tapa levantada, por si acaso no llegas a tiempo.
Que para pedir derecho de admisión ya habrá tiempo en una de esas en las que vayas borracho, que ellos se lo pierden.
Que con la cabeza levantada prefieres ir al bar de la esquina.

 I’d jump in if it wasn’t for my ear infection

Hay que comprender que los caminos en línea recta no llevan a sitios agradecidos, que si todo es perfecto y fácil no merece la pena.
Que si la carretera tiene muchas curvas y te quedas sin gasolina a mitad de camino, tu debes seguir ahí, luchando por tus sueños, empujando el coche hasta el final del trayecto con tus propias manos, o alzando el dedo pulgar y sonriendo a ese alguien que te recogerá para llevarte donde digas.

Que no importa equivocarse de camino, que lo que importa es darse cuenta.
Y que para empezar a veces solo hace falta un pequeno empujón, un simple cambio de sábanas.

Así que saca valor, olvídate de lo malo y haz hueco para una sábana nueva, porque algún día, cuando seamos viejos, nos daremos cuenta de que los jóvenes éramos nosotros y no las noches.