Septiembre. Nuevo curso


Se acaba Septiembre. Y parece que no quieres matricularte de nuevo en mí. Te has cansado de esas asignaturas que al principio te enamoraron,  y que tras muchos exámenes e infinitas noches sin dormir, terminaste por odiar. Porque nunca te gustó repasar día a día, eras mas de dejarlo todo para el final. Y así fue, se juntaron tantas páginas que hubo que saltarse algunos capítulos, centrarse en lo  asequible, en lo mundano, en aquello que te puedes atrever hacer incluso sin  ganas. Y sí,  se salió del paso,  pero con materias arrastradas de años anteriores, de esas que de tanto haberlas estudiado ,  crees que tan solo repasando aprobarás.

Ahora, que ya no veo tu nombre en las listas,  creo que ni tuviste intención de aprobarlas.  Te cansaste del mismo dictado,  ese de…como tú dices…”darlo todo” , y no recibir lo mismo.  Y ahora te confieso, que sí, que yo también confiaba  que la propia inercia nos haría aprobar, aunque fuese con un cinco raspado,  un año mas.

La inercia quiso,  pero tú no.  Y quien repite curso soy yo.


And no rear view could picture, what we leave behind…

Ahora, me obsesiono mirando la lista de gente inscrita. Intentando confiar en encontrar a otra como tú y entonces,  esperar con angustia a que súbitamente nazcan esas ganas de compartir una tarde de estudio, y juntos, resolver las dudas del nuevo curso.

Mis pensamuertos.


A veces tan solo tienes que dejarte ir. Dejar que ese pensamiento consiga hacerse hueco entre la masa gris y bajar del cerebro. Cuando pase de ahí, podrá ir cayendo poco a poco, lentamente, en contra de si mismo, para abajo.

Cuando el pensamiento  ha pasado el cerebro,  ya ha hecho lo  mas difícil,  ha conseguido olvidar el soporte que lo retenía ahí arriba, en la parte donde mas duele.

Una vez librada de esa artimaña, descenderá automáticamente con el paso de los días hasta la punta de los pies.  A algunos pensamientos les cuesta mas que a otros. Hay algunos que en varios días ya no se acuerdan de nada, no saben ni que están haciendo ahí, y deciden irse para siempre.

Otros tardan semanas, meses, incluso años, puesto que siguen aferrados a ideas inconclusas. Hasta que un día, ya no se levantan con la misma sensación de siempre.


I changed my mind, I changed my mind, now I’m feeling different…

Algo les ha hecho cambiar, y empiezan a dudar de si mismos. Es ahí cuando al poco, se vuelven locos, y deciden tirarse al vacío desde el cerebro. Se dan cuenta que ya han estado suficiente tiempo dando vueltas sobre la cabeza, y no quieren sufrir mas.

No quieren que haya una segunda oportunidad mientras bajan hasta los pies.

Pero tampoco saben , que en lo que tarda un pensamiento desde el cerebro hasta la punta de los pies, cualquier cosa puede pasar.